Aprender a consumir / Learn to consume
Read in english
Aceptémoslo. Tenemos en marcha el único sistema posible para un mundo globalizado, el capitalismo. Como aún no nos hemos dado cuenta, el mismo sigue plagado de errores y de puntos a mejorar, fruto principalmente del proteccionismo hacia los grandes capitales y de la veneración del beneficio económico como único motor del sistema.
Aceptémoslo. No somos mercadería; somos mercado. ¿Recuerdas el punto aquél de unión entre la oferta y la demanda? Bien, pues no somos el punto de encuentro; o somos la oferta, o somos la demanda. Como oferta te habrás dado cuenta que a partir de un cierto tamaño de mercado, la oferta se sobredimensiona, los costos de las grandes empresas son más bajos de lo que deberían, absorbiendo gran parte de la cuota de mercado a costa del resto de ofertantes. Bajo coste implica externalización de servicios, explotación laboral y medioambiental; un camino de una vía hacia lo que conocemos hoy en día como un sistema insostenible, aparentemente injusto. Como demanda, te habrás dado cuenta que cada vez la oferta de productos es mayor, su precio y calidad menor, el ratio de consumo desproporcionado y nuestra conciencia como demanda, inexistente.
Aceptémoslo. Es culpa nuestra, nos encanta consumir sobremanera. Cambiamos de productos electrónicos cada año y medio, consumimos productos de cada vez peor calidad y mayores consecuencias socioambientales, porque son baratos y consumir nos hace felices. Hemos dejado de comprar en pequeños comercios, miramos mal a los emprendedores con éxito, compramos on-line productos a euro con transporte gratuito, no exigimos como clientes ni decidimos como tal. Trabajamos, cobramos, consumimos. Trabajamos, cobramos, consumimos. Trabajamos, cobramos; consumimos.
Aceptémoslo. Podemos y debemos cambiar. Debemos luchar desde el sistema, por la mejora del mismo y con la mayor revolución que tenemos en nuestras manos, el consumo responsable. Introduzcamos variables nuevas en el mercado, más allá del máximo beneficio de la oferta y del máximo consumo de la demanda. Es la unica manera de modificar el sistema. Consumir con cabeza. Empecemos a premiar la cultura ecológica, la responsabilidad social corporativa de las empresas, el trato al cliente; volvamos a los pequeños comercios (on/off-line), a nuestros compañeros que emprenden, a los jóvenes diseñadores; premiemos el reciclaje, los productos 100 % reutilizables, los materiales locales, la banca ética; comamos, vistamos, consumamos sosteniblemente.
Aceptémoslo. Porque solo cuando repercutamos en el beneficio de las empresas los altos costes de nuestro consumo, podremos reformar el sistema. No podemos indignarnos si seguimos siendo los culpables de la crisis. Reflexionemos. Aprendamos a consumir.
Aceptémoslo. O no.
Accept it. We have the only possible system that can carry on our globalized world, the capitalism. As we haven’t realized it yet, it is still full of wrong and weak points, mainly due to the big capitals’ protectionism and the veneration of the economic profits as the only engine of the system.
Accept it. We are not merchandise; we are market. Do you remember the point where supply and demand cross? Well, we are not that point; we are just supply or demand. As supply you should have realized that from a certain size of the market, the supply becomes oversized, big enterprises lower its costs under the optimal, absorbing market share from the rest of suppliers. Low cost involves externalization, labor and environmental exploitation; a direct way to our well-known unsustainable system, apparently unfair. As demand, you should have realized that every day supply grows, prize and quality decrease; we have a huge consumption rate and a nonexistent demand conscience.
Accept it. It is our fault, we love consumption. We buy the same electronic devices every eighteen months, we consume products that are made every time with less quality and more socio-environmental consequences, just because they are cheap and make us happy. We have stopped to buy in small shops, we give scornful look to succesful entrepreneurs, we buy on-line one-euro-free-shipping products, we never demand as clients and we never decide as them. Work, earn, consume. Work, earn, consume. Work, earn; consume.
Accept it. We can and we must change. We must fight from the system, for its improvement and with our best revolution: responsible consumption. We should add new variables into the market, not only the maximal profit for supply and the maximal consumption for demand. It is the only way to change the system. Consume with responsibility. Let’s start to reward ecologic culture, corporate social responsibility, customer support; let’s come back to the small shops (on/off-line), to our adventurous colleagues, to our young designers; let’s reward recycle, reuse from cradle to cradle, local material, sustainable banking; eat, wear, consume sustainable.
Accept it. Because only when we affect on the profits of big companies, we will change something. We cannot get angry if we are still guilty. Think about it. Learn to consume.
Accept it. Or not.

comenta en Facebook
o dínos lo que opinas: